El pasado miércoles, el Movimiento Obrero Unido de Córdoba volvió a dar una señal inequívoca de que la historia del movimiento sindical cordobés sigue escribiéndose en las calles. Junto a nuestras jubiladas y jubilados, las organizaciones sindicales marchamos una vez más para demostrar que la unidad no es una consigna de ocasión: es la herramienta indispensable para defender los derechos conquistados y enfrentar a quienes pretenden arrebatarlos.
Desde Luz y Fuerza de Córdoba, junto a los gremios aportantes a la Caja de Jubilaciones, sostenemos desde principios de este año la necesidad de construir un movimiento obrero unido, organizado y con capacidad de acción colectiva. Porque cuando el ajuste golpea a los trabajadores activos y a los jubilados, no hay espacio para el aislamiento ni para las especulaciones: la respuesta debe ser colectiva, solidaria y firme.
En ese marco, los gremios aportantes hemos desarrollado un plan de lucha permanente para desenmascarar la falacia de la mal llamada Ley de Equidad Jubilatoria, una norma que lejos de reparar desigualdades, consolida un régimen profundamente injusto y confiscatorio para miles de trabajadoras y trabajadores que aportaron durante toda su vida laboral. Las movilizaciones, las reuniones conjuntas, las volanteadas en los peajes y cada acción desarrollada en distintos puntos de la provincia fueron parte de una estrategia para llevar este debate a la sociedad y dejar en evidencia que no existe equidad cuando el ajuste recae sobre quienes sostuvieron el Estado con su trabajo.
Al mismo tiempo, el conjunto del movimiento obrero cordobés ha levantado su voz para denunciar las políticas del Gobierno nacional que avanzan sobre los derechos laborales, previsionales y sociales del pueblo argentino. Rechazamos el ajuste permanente, la entrega de los intereses nacionales y el intento de disciplinar a quienes se organizan y luchan. Frente a esas políticas, el movimiento obrero no se tomó vacaciones: desde enero venimos construyendo un proceso sostenido de movilización, convencidos de que la defensa de los derechos no admite pausas ni resignaciones.
Nuestra historia nos enseña que ninguna conquista fue un regalo. La jornada laboral, las convenciones colectivas, la seguridad social, las empresas públicas y cada derecho que hoy defendemos fueron el resultado de generaciones de trabajadores organizados que enfrentaron persecuciones, proscripciones y represiones sin renunciar jamás a sus convicciones.
Por eso, seguiremos fortaleciendo la unidad del movimiento obrero y del campo popular. No porque sea una consigna atractiva, sino porque constituye la única herramienta capaz de frenar el avance sobre nuestras conquistas. Nadie se salva solo. La solidaridad entre trabajadores no es una frase hecha: es el principio que permitió construir las mayores victorias de nuestro pueblo.
Como lo demostraron tantas compañeras y compañeros que hicieron grande a Luz y Fuerza Córdoba, la dignidad no se negocia, los derechos no se entregan y la organización de los trabajadores sigue siendo el camino para conquistar una sociedad más justa. Esa es nuestra historia, esa es nuestra identidad y ese seguirá siendo nuestro compromiso.
Jorge Molina Herrera
Secretario General



