La extranjerización de la tierra y los cambios en la Ley de Manejo del Fuego fueron retirados del proyecto
El pasado jueves 6 de agosto, Luz y Fuerza de Córdoba participó de la multitudinaria movilización que recorrió todo el país bajo una consigna que sintetizó el sentimiento popular: “Argentina no se vende, se defiende”.
En Córdoba, sindicatos, organizaciones sociales, de jubilados y de derechos humanos, partidos políticos y numerosos ciudadanos, especialmente jóvenes autoconvocados, se concentraron en Colón y Cañada y luego avanzaron hasta copar el Patio Olmos y varias cuadras de Vélez Sarsfield.
La movilización masiva fue una expresión transversal de rechazo a un proyecto que pretendía avanzar sobre el territorio y los recursos estratégicos de la Argentina. La presión social obligó al Gobierno a retirar del proyecto los capítulos referidos a la extranjerización de la tierra y a las modificaciones de la Ley de Manejo del Fuego, que finalmente no fueron incluidos en la media sanción del Senado.
Sin embargo, sí avanzaron los cambios que facilitan los desalojos urbanos y rurales y endurecen las condiciones para las expropiaciones por parte del Estado, medidas que ahora deberán ser tratadas por la Cámara de Diputados.

Una disputa por la soberanía y el modelo de país
El debate generado puso en agenda una cuestión central: Argentina posee enormes riquezas territoriales, naturales, energéticas, alimentarias y minerales, pero enfrenta históricamente el desafío de transformar esos recursos en desarrollo soberano, industria y trabajo.
Agua, energía, minerales críticos, alimentos, petróleo y gas forman parte de una creciente disputa geopolítica mundial. Por eso, la discusión no es solamente quién posee determinada extensión de tierra, sino quién controla los recursos estratégicos y quién tiene capacidad de decidir sobre el desarrollo de las próximas generaciones.
La alternativa es clara: poner nuestras riquezas al servicio de un proyecto nacional de desarrollo o consolidar un modelo de economías de enclave, donde las grandes corporaciones transnacionales extraigan nuestros recursos, transfieran sus ganancias al exterior y dejen al país reducido a proveedor de materias primas.
En ese sentido, las políticas impulsadas por el Gobierno Nacional —desregulación, apertura irrestricta, endeudamiento, privatización, beneficios extraordinarios para las multinacionales y precarización laboral— forman parte de una misma concepción de país que debilita la industria nacional y el trabajo argentino.
No hay soberanía económica sin industria nacional. No hay industria nacional sin energía. No hay desarrollo industrial sin ciencia, tecnología y trabajadores calificados.
Por eso, defender nuestros recursos estratégicos también significa defender la producción, el empleo y los derechos laborales.
La defensa de empresas estratégicas del Estado, como EPEC, Nucleoeléctrica Argentina y las represas hidroeléctricas del Comahue, no es una cuestión sectorial, ni corporativa. Es defender herramientas fundamentales para un proyecto de desarrollo nacional, donde la energía, la infraestructura y los recursos estén al servicio del pueblo y no de negocios privados.
La movilización como límite
La enorme respuesta popular demostró que existe un límite a al proyecto de entrega. En las calles de todo el país flamearon las banderas argentinas y de Malvinas y se multiplicaron consignas como “Argentina no se vende”, “La tierra no se vende, no se quema, no se desaloja” y “Patria sí, colonia no”.
En Córdoba, pese al vallado y al despliegue policial, la magnitud de la movilización desbordó las restricciones y avanzó hasta el Patio Olmos.
El retiro de los capítulos de extranjerización de la tierra y de modificación de la Ley de Manejo del Fuego constituye un primer resultado de la presión y la movilización popular. Pero la disputa continúa: el Gobierno ya anunció que volverá a insistir con la extranjerización de la tierra.
La historia del movimiento obrero argentino demuestra que la defensa de los derechos de los trabajadores nunca estuvo separada de la defensa del patrimonio nacional, los recursos estratégicos y un proyecto de país con producción, industria, trabajo y justicia social.
Desde Luz y Fuerza de Córdoba reafirmamos esa convicción: Defender la soberanía y la industria nacional es defender el trabajo.
Defender nuestros recursos y nuestras empresas estratégicas es defender la capacidad de la Argentina de decidir su propio destino.
Argentina no se vende. Se defiende.



