El pasado 17 de agosto se apagó la vida de Lucio Garzón Maceda, a sus 95 años. Con su partida, el Movimiento Obrero perdió a uno de los últimos protagonistas vivos del Cordobazo y un referente de los derechos laborales.
Lucio no fue solamente un prestigioso abogado laboralista y asesor de múltiples gremios (entre ellos Luz y Fuerza, la CGT Córdoba, la CGT Nacional), fue también un compañero más, un tenaz defensor de los derechos del trabajador que militó desde la trinchera jurídica y de los derechos humanos.
Su aporte fue clave para la normalización de la CGT Regional Córdoba en 1957, donde se desempeñó como secretario de Prensa. Participó además del congreso de La Falda que gestó el célebre programa político y económico del Movimiento Obrero cordobés.
En aquellos años, su estudio jurídico se transformó en punto de confluencia de dirigentes sindicales y políticos de todas las ideologías, y referentes estudiantiles.
En las convulsionadas jornadas previas al Cordobazo, Garzón Maceda se reunió con Agustín Tosco, Atilio López, Elpidio Torres y otros dirigentes, con quienes había forjado una fuerte amistad. Juntos planificaron el paro activo del 29 de mayo de 1969, hito que el propio Garzón Maceda clarificó como protagonista y lo definió como una auténtica “rebelión antidictatorial”.
También fue un comprometido defensor de numerosos presos de la dictadura, por ello fue perseguido y encarcelado.
Su estudio jurídico y su casa de Villa Allende fueron quemadas tras el golpe del “Navarrazo” que derrocó al gobierno constitucional de Obregón Cano y Atilio López.

Amenazado por la dictadura del 76, debió exiliarse en Francia, desde donde denunció las atrocidades del “Proceso” como integrante de la Comisión Argentina de Derechos Humanos (CADHU).
Recuperada la democracia volvió al país para ejercer nuevamente su profesión y representar legalmente a distintos sindicatos. Su vasta trayectoria y autoridad en materia laboral, llevaron al entonces presidente Raúl Alfonsín a convocarlo como viceministro de Trabajo de la Nación (de 1987 a 1989).
Una de sus últimas visitas a Luz y Fuerza fue hace unos años, en un acto en el auditorio Tosco, donde realizó una encendida defensa del modelo sindical argentino y la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo, en especial de nuestro Convenio 165/75 vigente.
Nuestro reconocimiento y gratitud a Lucio Garzón Maceda, todo el Movimiento Obrero mantendrá vivo su legado. Valoricemos siempre su contribución histórica y su legado de defensa de los trabajadores y nuestros derechos.


