El pasado 7 del corriente mes, el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) cursó una invitación a nuestro secretario de Derechos Humanos, compañero Alfredo Seydell, para participar de las actividades por el 36° aniversario de la fundación del Movimiento Campesino de Santiago del Estero.

Durante esa semana se desarrolló una pasantía en distintas comunidades de la zona de Quimilí, una experiencia de formación, intercambio y construcción colectiva de la que participaron también jóvenes de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y representantes de distintas experiencias territoriales de la provincia de Buenos Aires.

El viernes, al concluir los talleres, se realizó una radio abierta en la que nuestro compañero Alfredo Seydell hizo uso de la palabra. En su intervención agradeció la invitación y destacó algunos aspectos fundamentales de este encuentro.

En primer lugar, puso en valor la participación de alrededor de 120 jóvenes, quienes no solamente fueron protagonistas de las actividades, sino que asumieron la responsabilidad de organizar y llevar adelante el encuentro. Una juventud que se involucra, que participa y que entiende que la construcción colectiva es una herramienta indispensable para transformar la realidad.

También destacó la importancia de articular experiencias desde el campo popular, generando puentes entre realidades que muchas veces parecen distantes, pero que tienen en común una misma voluntad de organización y de lucha. En este caso, el encuentro permitió vincular la experiencia de las comunidades campesinas con la experiencia sindical de nuestra organización.

A lo largo de toda la jornada pudo apreciarse con claridad el enorme nivel organizativo del MOCASE y su profunda voluntad de lucha en defensa de la tierra, del territorio, de sus comunidades y de sus derechos. Pero también quedó de manifiesto una enorme capacidad de apertura: la disposición a compartir sus experiencias, a escuchar otras miradas y a recibir aportes provenientes de otros sectores del campo popular, como en nuestro caso, desde la organización sindical.

Ese intercambio constituye, sin dudas, una enseñanza. Porque cuando las organizaciones populares somos capaces de reconocernos en nuestras diferencias y, al mismo tiempo, encontrar los puntos que nos unen, se abre la posibilidad de construir una fuerza colectiva mucho más grande.

Y como no podía ser de otra manera, al caer la tarde llegó el momento de celebrar. Se dio inicio a un gran festival popular, con la participación de distintos grupos provenientes de las comunidades y la presencia del querido compañero Raly Barrionuevo, poniendo música, alegría y cultura a una jornada cargada de organización y compromiso.

Porque también sabemos que la lucha de nuestro pueblo se expresa en la cultura, en la memoria, en la solidaridad y en la capacidad de encontrarnos para celebrar lo que somos y lo que construimos colectivamente.

La experiencia vivida junto al MOCASE nos reafirma una convicción: la realidad que atraviesa nuestro país nos exige ampliar nuestras miradas, profundizar los vínculos y redoblar los esfuerzos para construir unidad.

Unidad de los trabajadores y trabajadoras, unidad de las organizaciones territoriales, campesinas, sindicales, sociales, estudiantiles y culturales. Unidad de todos aquellos sectores que, desde distintos lugares, seguimos defendiendo la dignidad, los derechos, la soberanía y la posibilidad de construir una sociedad más justa.

Desde Luz y Fuerza de Córdoba entendemos que ese es el desafío del presente: encontrarnos, reconocernos y construir juntos una herramienta de unidad desde el campo popular.

Porque nadie se salva solo.

Porque los derechos no se mendigan: se defienden y se conquistan con organización y lucha.

Y porque frente a los tiempos que vivimos, más que nunca, necesitamos volver a poner en práctica aquello que históricamente nos enseñó el movimiento obrero: la unidad de los que luchan es la herramienta fundamental para enfrentar cualquier intento de avasallar nuestros derechos y nuestra dignidad.