El miércoles por la mañana, en el panteón de Unión Eléctrica del cementerio San Jerónimo, la tradicional ofrenda floral de cada 5 de noviembre se convirtió en un emotivo homenaje y un valioso acto donde la memoria y el legado de Agustín Tosco resonó especialmente dado el difícil momento que vivimos como trabajadores y argentinos.

Contamos con la presencia de Malvina Tosco, hija del “Gringo”, su nieta Sofía, su bisnieto Amado y la participación de Patricia López, hija del recordado Atilio López, del Periodista Juan Cruz Taborda Varela de los SRT, de la legisladora provincial Luciana Echevarría, referentes de otros gremios, centrales obreras, organizaciones políticas y de derechos humanos, junto a un nutrido grupo de militantes.

El homenaje comenzó con las palabras del compañero Alfredo Seydell, secretario de DDHH de nuestro sindicato, que agradeció la participación de todos los presentes y se refirió a la importancia del 50 aniversario del asesinato de Agustín Tosco, recalcando que así lo entiende Luz y Fuerza porque su muerte es producto de la falta de atención médica apropiada, dada su condición de clandestinidad, a la que fue empujado por las fuerzas represoras de la Triple A. Asimismo, presentó el año del 50 aniversario que se extenderá con homenajes, acciones y actividades hasta el 5 de noviembre del año próximo.

Antes de presentar a los compañeros y compañeras que fueron tomando la palabra, Alfredo Seydell expresó: “En nombre de Luz y Fuerza, y siendo conscientes que Agustín Tosco no pertenece a Luz y Fuerza, sino al movimiento obrero todo y a los argentinos, porque fue más que un luchador sindical, sino que bregó toda su vida por un país más justo, es un orgullo hoy comenzar estos homenajes que hemos denominado 50 años de Tosco Eterno”.

Seguidamente, se presentó una semblanza a cargo del periodista y comunicador de los SRT Juan Cruz Taborda Varela que imagina un diálogo entre “un hombre cordobés” del presente con Agustín Tosco, recuperando en un texto cargado de evocaciones, la palabra de Agustín en momentos clave para interpelar este presente. Dice la semblanza en un pasaje del final: “Hoy, una vez más, mientras acá recordamos medio siglo sin usted, vuelven los nubarrones de amenazante oscuridad a posarse sobre los hombros de la clase trabajadora. Sepa, Agustín, que necesitamos su presencia. No lo convocamos, esta vez, como un padre ni como el diámetro luminoso que nos encandiló. Es momento, Agustín, 50 años después, que vuelva a nosotros como lo que siempre fue, lo que usted siempre quiso: como el mejor de los compañeros que la clase trabajadora argentina ha tenido.”

El panteón de Unión Eléctrica se iba poblando hasta la entrada y desbordaba de emoción cuando se escucharon las primeras palabras de Malvina, hija de Agustín, y luego de Patricia López, hija de Atilio, quienes desde aquellos años en que sus padres fueron asesinados, se acompañan mutuamente.

Malvina Tosco agradeció al sindicato por mantener la memoria de Agustín y por la organización de esta conmemoración que reivindica su lucha. Visiblemente emocionada, recordó algunos de los duros momentos que se vivieron en el funeral de su padre, y cómo el cementerio estaba sitiado por los “hacedores del terror”. Malvina se refirió a cómo se repiten patrones de estigmatización y persecución: “Ante el gobierno nacional que tenemos, quiero decirles que soy orgullosa hija de un zurdo, si ser zurdo es pensar como pensaba mi papá, bienvenida la izquierda”, y agregó “él luchaba para tener una sociedad mejor y una Patria inclusiva, y no estar subsumidos al imperio. Estoy segura que hoy mi padre estaría luchando contra el imperialismo, por la soberanía nacional, cultural, económica y social”. 

“Nuestros padres eran nuestros héroes”, expresó Patricia López, recalcando la vigencia del legado tanto de Atilio López como de Agustín Tosco, porque “después de 50 años, el pueblo los recuerda y los añora en su corazón, y eso es porque ellos realmente dieron la vida por los trabajadores”. Patricia retrató la amistad y compañerismo que los unía y destacó especialmente la solidaridad que recibió su familia por parte de Agustín, después del asesinato de Atilio en 1974 “El gringo estuvo firme y pendiente de nosotros como familia”.

El homenaje también contó con la presencia de compañeros y compañeras que compartieron con Agustín aquellos años de militancia, a nivel sindical, social y político. Entre ellos destacamos la presente de la compañera Teresa Pino, jubilada lucifuercista y de Gustavo Tissera, militante en los ’70, ex preso político, contemporáneo de Agustín e integrante de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones de Políticas de Córdoba.

Teresa Pino quien siempre impulsó distintos actos en memoria de Agustín en el Centro de Jubilados expresó: “fui compañera del “Gringo” por muchos años, hasta que se tuvo que escapar, él peleaba por todos y nosotros lo acompañamos hasta el final, recuerdo que en este cementerio hacíamos la guardia custodiando su cajón”.   

Por su parte Gustavo Tissera, un referente del movimiento de derechos humanos de Córdoba, se refirió a Agustín Tosco como “uno de los nuestros, uno más  en la defensa de los derechos humanos” y en la fundación de Familiares: “Familiares nace en Luz y Fuerza inmediatamente después del Cordobazo (…) y en 1974 en un acto en Luz y Fuerza Agustín Tosco pide por la liberación de los presos políticos, que estábamos en las cárceles en aquel momento,  reconociéndolos como tales, algo que la mayoría se resistía, porque estábamos en una democracia”… “Sigue siendo un guía indispensable para todo el movimiento social, sindical y político, hoy más nunca”.

     Desde los sindicatos acompañaron el homenaje los compañeros de la Unión Obrera Gráfica, del SUOEM, ADIUC, Cispren, APA, entre otros, tomando las palabras las compañeras Leticia Medina (Adiuc y CTA de los Trabajadores) y Mariana Mandakovic (CTA Autónoma).

Leticia Medina se refirió a que este 50 aniversario coincide con los 20 años del NO al ALCA, cuando América Latina le puso un límite al intervencionismo yanqui en la región: “En la historia de Agustín Tosco y de aquellos sindicalistas que marcaron la historia cordobesa, hay mucho que aprender de compañerismo, escucha, construcción colectiva, y también de lucha contra el imperialismo y por la soberanía”.

Por su parte, la compañera Mariana Mandakovic, puntualizó que uno de los legados de mayor peso de Tosco, para el momento que se está viviendo, es la visión antimperialista y la defensa de la soberanía que estaba presente en su lucha: “Vivimos con una deuda externa asfixiante, tenemos que recordar que en la defensa de la soberanía se nos fue la vida de muchos compañeros como Agustín Tosco”.

El acto dio cierre con las palabras de nuestro compañero Secretario Adjunto Daniel Tapia, quien se expresó en representación del Consejo Directivo. Tapia agradeció el acompañamiento y definió que para Luz y Fuerza y para Córdoba Agustín “el Gringo” Tosco es un privilegio y “una responsabilidad para todos aquellos que nos decimos dirigentes, porque seguramente vendrán por nuestro convenio y nos tendrán que encontrar unidos. No estamos vencidos”. También se refirió al legado de Tosco en la defensa de la Patria, “era un adelantado, ya pensaba en los ataques del exterior, y hoy el exterior está adentro. Los dirigentes gremiales tenemos una gran responsabilidad, vamos a tener que dar vuelta esto y tal cual lo hizo Agustín en su momento, debemos ir a buscar la unidad con los jóvenes, los estudiantes, con todos los trabajadores”.