50 años del Golpe Genocida de 1976

Este año, la Marcha por el Dia Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, no fue una más, fue una marcha histórica que quedará en nuestra memoria de resistencia y lucha.  No sólo por cumplirse los 50 años de la dictadura más terrible, criminal y entreguista de nuestra historia, no sólo por la identificación sólo días antes, de los restos de 12 compañeros detenidos desaparecidos incluido nuestro compañero José Brizuela, en los enterramientos clandestinos del ex centro de Clandestino de Detención La Perla.   No sólo frente a las provocaciones permanentes, los discursos negacionistas y la reivindicación cada vez menos velada del terrorismo de estado, por parte del Estado Nacional, y su máxima autoridad, el presidente.

Organismos de Derechos Humanos y familiares de detenidos desaparecidos encabezan la marcha 

Como mar de fondo de esta histórica convocatoria, mientras escupen el discurso negacionista, aplican el mismo modelo económico contra el que lucharon los desaparecidos, de destrucción de la industria y la economía productiva, reemplazado por la “patria financiera”, de desocupación, pulverización del salario y deuda externa.

Todos esos elementos confluyeron sin dudas en una de las más masivas movilizaciones que se recuerden por Memoria, Verdad y Justicia, una verdadera marea humana inundó las calles en todo el país. Buenos Aires, Rosario, Mendoza, al norte y al Sur.

En Córdoba, la movilización fue histórica, congregando más de 200 mil personas, que marcharon en las distintas columnas, desde el tradicional punto de partida en Colón y Cañada, hasta Tribunales Federales, donde se realizó el acto. Desde Luz y Fuerza de Córdoba nos hicimos presentes marchando junto a la columna del Movimiento Obrero.

Compañeros y Compañeras lucifuercistas en la previa a la movilización
Nuestro secretario general Jorge Molina Herrera, junto a integrantes de del Consejo Directivo, en la columna de los gremios

El sitio elegido, frente a Tribunales Federales, es un símbolo de cómo la lucha logró que la Justicia se abra paso a la impunidad, y fue el escenario perfecto para recordar y gritar con fuerza que esta lucha no ha terminado, porque a 50 años todavía no sabemos Dónde están las compañeras y compañeros desaparecidos. Porque, a 50 años, siguen callando dónde los dejaron, y por eso los crímenes de los genocidas se siguen perpetuando. Por eso la lucha por Memoria, Verdad y Justicia sigue más vigente que nunca, y por eso, no perdonamos, no olvidamos, y no nos reconciliamos.

El compañero Ariel Cabrera de Taller de mantenimiento centralizado de la central Deán Funes, junto a los compañeros Enrique Rinaldi del Complejo Río Grande y Fabio Morales de la Central Bicentenario, quienes se encontraban colaborando debido a la falta de personal, operando el generador dispuesto para garantizar el servicio en el acto.

Sobre el escenario, junto a la emoción por la identificación de los 12 compañeros en el enterramiento de La Perla, la consigna que digan dónde están se sintió con fuerza.

Por Memoria, Verdad y Justicia

Por los 30 mil, por los miles de compañeros que continúan desaparecidos y los 300 nietos apropiados.

A 50 años, el pueblo argentino gritó con fuerza: Más que nunca, ¡Nunca más!

Que digan dónde están los desaparecidos


Jorge Molina HerreraSecretario General

“Es un día conmemorativo, pero también una jornada de lucha contra los ataques a los trabajadores”

Como cada 24 de marzo, Luz y Fuerza de Córdoba dice presente para marchar masivamente con diversos sectores de la sociedad que hoy volvemos a decir NUNCA MÁS.

La marcha se da en un contexto especial por los recientes hallazgos en La Perla, entre ellos los restos del compañero José Nicolás Brizuela. Fue una noticia que generó sensaciones encontradas en nosotros y, sobre todo, en sus familiares. Falta ahora encontrar a los compañeros Vives, Di Toffino y Caffaratti, y por supuesto, a todos los desaparecidos.

Este 24 de marzo no es sólo un día conmemorativo, también es una jornada de lucha contra los ataques a los trabajadores a través de la reforma laboral regresiva y la ley previsional confiscatoria. El Movimiento Obrero de Córdoba ha reafirmado la unidad y el camino que emprendimos hace unos meses. Estamos dispuestos a dialogar, pero mientras el Gobierno no nos convoque mantendremos firmes las medidas.


Familiares de nuestro Secretario General en la marcha

Entre la multitud que se movilizó el pasado 24 de marzo, destacamos la presencia de los hermanos, sobrinos e hijos del compañero Jorge Molina Herrera. Como muchas familias marcadas por el secuestro y desaparición de seres queridos, ellos transformaron el dolor en participación activa.

Una de sus hermanas, Claudia, nos brindó su testimonio de lo vivido en una jornada donde la memoria volvió a ser bandera:

“La marcha del 24/3 tuvo una presencia de la sociedad mucho mayor que años anteriores, lo cual no me sorprende porque está creciendo el compromiso de las nuevas generaciones y es esperanzador en una provincia como Córdoba. Si bien se van yendo nuestras “viejas”, aparecen más jóvenes que visitan los sitios de la memoria (La Perla, D2) y asumen un compromiso social con lo sucedido hace 50 años, lo cual es muy esperanzador.

Fue una mezcla de sentimientos: emoción, tristeza y también alivio por conocer la identidad de los restos encontrados en La Perla. Aún restan muchos más y seguiremos buscando hasta encontrar al último, hasta que nos digan dónde están los desaparecidos que le faltan a la sociedad.

Reivindicamos Memoria, Verdad y Justicia, que es una lucha en la que estamos curtidos a través de tantos años, desde que mi madre (Irma Ramacciotti de Molina) comenzó la búsqueda de mi hermana Lucía, que sigue desaparecida por la sangrienta dictadura, y su hijo Santiago, que lo encontró dos veces. De ella aprendimos de fortaleza y perseverancia.

Lucía era un ser de luz; inteligente, protectora, solidaria, comprometida socialmente. Buena hija, buena hermana. A su esposo José Luis Nicola, lo acribillaron el 26 de marzo de 1976 en su casa de San Vicente. Antes, logró esconder en el placard a mi sobrino, Santiago, que era un bebé. Por eso ayer 26 de marzo conmemoramos 50 años del asesinato de José Luis.

Justo en ese momento Lucía estaba retornando a su hogar y no pudo ingresar porque la manzana estaba rodeada, entonces le pidió a mamá que buscara a Santiago. Finalmente, recuperó a su nieto y el cuerpo de su yerno asesinado.

Lucía estudiaba historia y psicología en aquellos tiempos. Hoy la Universidad Nacional de Córdoba nos convocó el 23 de abril para entregarnos su legajo académico a modo de homenaje”.

Parte de los familiares de nuestro Secretario General en la marcha: Claudia,
Ariel, Santiago (hijo de Lucía) y Marcelo

ACTO FRENTE A TRIBUNALES FEDERALES

Luego de la lectura del documento, se dio participación en el escenario a las familias querellantes en la causa por Enterramientos Clandestinos, quienes insistieron en la necesidad de redoblar el compromiso institucional de todos los poderes del estado, para acelerar las búsquedas de los desaparecidos.

Antes del Festival por la Memoria, los compañeros Ezequiel Morcillo (Bancarios), Hugo Ortiz (Gráficos), Leticia Medina (ADIUC) y Alfredo Seydell, secretario de Derechos Humanos de nuestro sindicato, subieron al escenario para dar un mensaje en representación del Movimiento Obrero . 

Ezequiel MorcilloSecretario General de La Bancaria

“El compromiso del Movimiento obrero es seguir luchando con el ejemplo de las madres, abuelas y los 30 mil compañeros desaparecidos”

Qué hermoso ver tanta gente en la calle defendiendo la memoria, la verdad y la justicia. La verdad que a veces en esta realidad que nos toca vivir con un gobierno que les pega a los jubilados, que descuida la discapacidad, que los priva de salud, que es negacionista, que pretende instalar la teoría de los dos demonios, cuando todos sabemos compañeros y compañeras que esto no fue un exceso, ni fue una guerra. Esto fue un genocidio de la dictadura militar.

Y cuando el movimiento obrero dice nunca más, es nunca más. Cuando vemos que este gobierno pretende destruir la educación, la investigación, desfinanciar las universidades, destruir las instituciones públicas, tenemos que ponerle un freno. Y para eso tenemos que construir algo que convoque y que contenga a toda la sociedad. Tenemos que enfrentar este modelo con el que, a través de la reforma laboral totalmente regresiva, nos vienen a imponer como en aquellos años, desocupación, trabajo precarizado, monotributos y trabajo sin futuro. Por eso, compañeros y compañeras, el compromiso del movimiento obrero es seguir luchando con el ejemplo de las organizaciones de derechos humanos, de abuelas, de madres y de todos los compañeros y compañeras desaparecidos que no vamos a discutir el número como pretende el Gobierno Nacional. Son 30.000, hoy y siempre. Muchas gracias.

Los compañeros Hugo Ortiz, Ezequiel Morcillo, Alfredo Seydell y Leticia Medina en el escenario de la marcha, en representación del movimiento obrero

DOCUMENTO LEIDO EN EL ACTO AL FINALIZAR LA MOVILIZACIÓN POR LOS 50 AÑOS DEL GOLPE

24 de marzo de 2026

Compañeras, compañeros, compañeres:

Hoy no es un día más. Hoy la historia respira entre nosotros. Caminamos sobre un suelo marcado por 30.000 pasos de aquellos que nos marcaron un camino, por estas grietas bajo nuestros pies, se filtran años y años de luchas, de resistencias, de rebeldías y sueños, pero por sobre todas las cosas de Flores Rojas y pañuelos.

Hace 50 años, un 24 de marzo, el terror intentó adueñarse de la Argentina. No fue solo un golpe de Estado: fue un plan sistemático para desaparecer personas, para callar ideas, para disciplinar a un pueblo que soñaba con justicia social, con igualdad, con dignidad e imponer un modelo de sociedad basada en la especulación y en el sálvese quien pueda….Por eso gritamos: Fue genocidio! Y si hoy estamos acá, si seguimos nombrando a los 30.000, si seguimos marchando, es porque hubo quienes nos legaron un ejemplo, fueron muchos los que no se resignaron al silencio. El movimiento de derechos humanos es la base sobre la cual pudimos construir un camino que afianzó la democracia en este país. Son las Madres caminando en ronda cuando el miedo mandaba. Son las Abuelas buscando nietos cuando el poder decía “acá no pasó nada”. Son los H.I.J.O.S, reivindicado la lucha de sus padres Son los familiares, los sobrevivientes, los abogados, el movimiento obrero organizado, los militantes que sostuvieron la memoria cuando el olvido y el negacionismo eran política de Estado. ¡Y ahora son los NIETES continuando la lucha!! Gracias a ellos —a su terquedad amorosa, a su coraje inmenso— la democracia argentina tiene raíces. Gracias a ellos hubo juicios. Gracias a ellos sabemos que el “Nunca Más” no es una consigna vacía: es un compromiso histórico. Como Sara Coca Luján de Molina que hace unos días nos dejó pero que se fue luego de vivir 100 años y la mitad la vivió buscando a su hijo y a los 30 mil.

Por ellos es que el grito de ¿Dónde están? aún hoy resuena como una denuncia y una exigencia. La democracia argentina no nació sola: la parieron quienes enfrentaron a la dictadura con pañuelos blancos, con archivos, con verdad. Porque la memoria no es un algo estancado. La memoria es una brújula. Y si esta democracia respira con más verdad, es también gracias a cada nieto y nieta que recuperó su identidad.

Cada restitución no es solo una historia familiar que se reencuentra: es una derrota concreta de la impunidad. Es la prueba de que el plan sistemático de robo de bebés no pudo borrar la memoria. Es una sociedad entera diciéndole a la dictadura que no logró su objetivo. Son los más de 300 nietos y nietas que aún hoy buscamos. Emocionados asistimos hoy a nuevos hallazgos en el ex ccd La perla donde el equipo de antropología forense realiza un trabajo incansable de búsqueda, permitiendo identificar los restos de 12 de nuestros compañeros, en un lugar que los testigos vienen señalando hace más de 30 años. No se trata solo de una certeza forense: es un acto profundo de reparación. Es un nombre que vuelve a su historia, una familia que puede cerrar una herida abierta durante décadas, una comunidad que transforma el dolor en verdad.

Ellos son: Eduardo Jorge Valverde Suárez, Mario Alberto Nívoli, Cecilia Maria o Adriana Maria Carranza (las mellizas) Ramiro Bustillo, Oscar Reyes, Raúl Oscar Ceballos, Carlos Alberto D’ambra Villares, Alejandro Monjeau Lopez, José Nicolás Brizuela, Sergio Julio Tissera Pizzi, Elsa Mónica O’kelly Pardo.

 Sin identidad y sin justicia no hay democracia plena. Por eso cada nieto encontrado y cada compañero identificado fortalecen nuestro pacto democrático: porque una democracia sólida se construye sobre la verdad, y la verdad, en la Argentina, se conquista luchando. Mientras en nuestra provincia celebramos los 20 años de la sanción de la Ley Provincial de la Memoria, con Espacios de Memoria que son referencia mundial: el gobierno libertario desfinancia los espacios que dependen de la Nación. Abrazamos hoy a los compañeros que hoy ven comprometidos tanto su puesto de trabajo como las políticas públicas que ellos llevan adelante. No queremos pasar por alto lo que este gobierno negacionista y apologista está haciendo con las políticas públicas que tanto nos costó construir. No al vaciamiento y destrucción de la CONADI y el banco nacional de datos genéticos. Y en ese camino de lucha contra la impunidad, este pueblo también supo transformar el dolor en estrategia y la denuncia en justicia.

Cuando las leyes y los tribunales cerraban sus puertas, aparecieron los escraches como un grito colectivo, como una forma de señalar a los responsables que seguían viviendo en libertad, de romper el silencio y decirle a la sociedad quiénes eran. Fueron años en los que la memoria se sostuvo en las calles, en la organización, en la valentía de no olvidar. Y esa persistencia abrió el camino: lo que empezó como condena social se convirtió, con el tiempo, en condena judicial.

 La anulación de las leyes de impunidad y la reapertura de los juicios de lesa humanidad no fueron un regalo: fueron una conquista de la lucha popular y de los organismos de derechos humanos. Ese paso, de los escraches a los tribunales, es una de las mayores fortalezas de nuestra democracia: la prueba de que cuando un pueblo no se resigna, la justicia finalmente llega. Seguimos exigiendo a la justicia el avance de los juicios que faltan y que se termine con dar domiciliarias a cualquier genocida que la pida. Queremos garantías de que sean otorgadas como corresponde y que el poder judicial controle su efectivo cumplimiento. ya que hasta que no nos digan donde están los desaparecidos y los nietos apropiados siguen cometiendo delitos de lesa humanidad.

Porque cuando desde el poder se relativizan los crímenes, cuando se habla de “excesos” en lugar de genocidio, cuando se desacredita la lucha histórica por los derechos humanos, no es un debate semántico inocente: es un retroceso civilizatorio.

Nos preocupa un presente donde se naturaliza el ajuste como único horizonte, donde se desprecia al Estado como herramienta de justicia, donde se estigmatiza al que piensa distinto, al que protesta, al que reclama. Nos preocupa un clima político donde la crueldad se vende como sinceridad y la desigualdad como destino inevitable. Y no es un fenómeno aislado. Vemos en el mundo discursos que exaltan el autoritarismo, que desprecian los consensos democráticos, que levantan muros en lugar de puentes. Vemos modelos que convierten el odio en estrategia y la mentira en método. Nos quieren vender como nuevo algo que ya se hizo y fracasó. La historia ya nos enseñó a dónde conducen estos caminos. Por eso estamos acá. Porque cada vez que se debilita la memoria, se fortalece la impunidad. Cada vez que se deslegitima la política, crece el poder de los que no rinden cuentas. Cada vez que se ridiculizan los derechos, alguien queda más sólo, más vulnerable, más descartable. Y este pueblo sabe —lo aprendió con dolor— que cuando el “sálvese quien pueda” avanza, la democracia retrocede.

En estos 43 años de democracia la historia argentina nos ha enseñado que la dictadura no fue solo un proyecto de terror: también fue un proyecto económico. Un modelo que concentró la riqueza, endeudó al país, debilitó el trabajo y buscó disciplinar a la sociedad para que unos pocos pudieran decidir el destino de todos. Y cuando hoy vemos políticas que vuelven a poner en el centro la especulación financiera, que golpean a la producción, que empujan a millones a la incertidumbre, que destruyen los derechos conquistados y mientras privilegian a los mismos sectores concentrados, la memoria nos obliga a encender las alarmas. Hoy podemos reconocer que hay ideas económicas que ya conocemos, caminos que ya transitamos y consecuencias que nuestra sociedad ya sufrió.

Por eso recordar también es discutir qué país queremos construir: uno donde la economía esté al servicio de la vida digna de las mayorías, y no de la ganancia de unos pocos. Vemos como sin dudar nuestros representantes levantan las manos en el congreso para aprobar leyes que destruyen las históricas luchas de nuestro pueblo, sin ruborizarse votan por una Argentina con trabajadores sin derechos laborales, discapacitades sin asistencia, universidades sin presupuestos, abuelos sin jubilación. Quieren destruir cualquier resabio de soberanía nacional. Y también es necesario recordar algo fundamental: nuestros desaparecidos no son una abstracción, no son un número en la historia. Son estudiantes, trabajadores, docentes, obreros, militantes sociales y políticos que soñaban con un país más justo. Muchos de ellos se organizaban, debatían, luchaban y se comprometían justamente contra el modelo económico y social que la dictadura quería imponer: un país con menos derechos, con menos participación popular y con la riqueza concentrada en pocas manos. Por eso fueron perseguidos. Por eso quisieron desaparecerlos: porque representaban la esperanza de una Argentina distinta. Recordarlos hoy no es solo honrar su memoria, es recoger esa posta histórica. Es entender que la democracia se defiende todos los días, participando, organizándonos y levantando la voz frente a cualquier intento de retroceso. Porque la Memoria de este nuestro país nos dejó una enseñanza clara: cuando la sociedad se compromete y se moviliza, el “Nunca Más” deja de ser una consigna y se transforma en una realidad que se construye entre todos.

Y en este presente convulsionado, no podemos mirar para otro lado frente a lo que sucede en el mundo. La escalada bélica en Medio Oriente, con ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán y una respuesta que amenaza con expandir el conflicto a toda la región, vuelve a poner en riesgo la vida de millones.

Nunca una intervención militar imperialista terminó en más democracia para el país intervenido pero sí en ganancias para las empresas del país invasor. Mientras tanto, en Gaza, la violencia persistente y las condiciones de vida impuestas sobre la población civil por el Estado Genocida de Israel siguen siendo denunciadas por organismos internacionales, con cientos de víctimas, en especial mujeres y niños. Cuando los pueblos quedan atrapados entre intereses geopolíticos, cuando las vidas civiles se vuelven daños colaterales, la humanidad entera retrocede. Por eso, desde esta memoria construida en lucha, alzamos la voz también contra la guerra, contra toda forma de violencia sobre los pueblos, y en defensa de una paz con justicia, porque no hay democracia verdadera en ningún rincón del mundo si se naturaliza el sufrimiento de otros pueblos. ¡Viva Palestina Libre!!!!! Pero también sabemos otra cosa: que cuando el pueblo se organiza, la historia cambia. Estamos acá no solo para recordar a quienes faltan, sino para hacernos cargo de quienes estamos. Para decir que la democracia no es solo votar: es participar, es debatir, es involucrarse, es defender al otro cuando lo atacan, aunque no piense igual que nosotros.

El “Nunca Más” se construye todos los días. En las aulas. En los barrios. En los sindicatos. En los centros de estudiantes. En cada espacio donde alguien decide no ser indiferente. La dictadura quiso una sociedad con miedo. Nosotros elegimos una sociedad con memoria. La dictadura quiso silencio. Nosotros elegimos la palabra. La dictadura quiso obediencia. Nosotros elegimos la lucha. A 50 años, el mejor homenaje a los 30.000 es continuar la lucha por una Argentina donde nadie sobre, donde nadie sea perseguido por pensar distinto, donde la dignidad no sea un privilegio. Esta fecha no es solo un recuerdo. Es una semilla. Sigue siendo muy importante decir nunca más a la violencia sistemática y a la miseria planificada. No únicamente como un recuerdo del pasado reciente sino algo que sigue pasando todos los días, que tiene que ver con las desapariciones forzadas, la apropiación de las identidades y la destrucción de la matriz productiva, del trabajo, de nuestro país.

Mientras el Estado no busque a los desaparecidos, no encuentre a los nietos y no derogue las leyes económicas de la dictadura seguimos viviendo bajo los peores horrores de ese pasado. Córdoba en el 74, cuando ocurrió el navarrazo, levantamiento policial que interrumpió la democracia de nuestra provincia, tenía un aparato industrial enorme. Los jóvenes en esa época tenían trabajo y mejores condiciones para vivir que nosotros ahora y se implementó un plan sistemático de secuestro, tortura y exterminio -precisamente- para cambiar por la fuerza ese modelo productivo. Cerrando fábricas, destruyendo las escuelas técnicas, cerrando carreras en la universidad pública y prohibiendo espacios culturales y de encuentro para lograrlo. Cuando volvió la democracia Córdoba tenía su aparato productivo totalmente diezmado, desempleo terrible y el segundo centro clandestino de exterminio de personas más grande del país. Hoy hay jóvenes que no tienen dónde trabajar, cómo estudiar, que no saben dónde están sus familiares secuestrados, asesinados y ocultados, jóvenes que tal vez viven con otro apellido y con otras familias porque sus padres han sido apropiados y viven una identidad falseada.

Salgamos de acá con más compromiso, con más organización, con más democracia en las manos. Hoy los organismos de derechos humanos de Córdoba los necesitamos más cerca que nunca, te invitamos a defender lo conseguido. Ya les volteamos las leyes de impunidad, ya les volteamos el 2×1, si vuelven a intentar sembrar la impunidad en las calles nos encontrarán. Porque ellos, ellas y elles nos dejaron una tarea. Y nosotros todos los días intentamos seguir su ejemplo. 30.000 compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos… ¡Presentes! ¡Ahora y siempre!