6 julio, 2026 By Lina Merino & Alfio Finola
Dos décadas separan la primera campaña de data mining político en Argentina del video con inteligencia artificial que en junio de 2026 puso palabras falsas en boca de un candidato presidencial colombiano. En ese arco caben Cambridge Analytica, Palantir, el Hondurasgate y al menos 150 campañas de desinformación documentadas en un solo ciclo electoral. Lo que cambió no es la intención de intervenir sobre los procesos democráticos, sino la escala, los instrumentos, la velocidad y el costo de hacerlo.
Queremos describir la infraestructura de la injerencia, que va del perfilado al deepfake. La primera fase del modelo se consolidó en la segunda mitad de la década de 2010. SCL Group, el nombre legal de Cambridge Analytica, desarrollaba perfiles psicográficos de votantes utilizando el modelo OCEAN [del inglés Openness (Apertura), Conscientiousness (Responsabilidad), Extraversion (Extraversión), Agreeableness (Amabilidad), Neuroticism (Neuroticismo)], construidos con datos extraídos de Facebook. El objetivo era producir microsegmentación: mensajes políticos específicos dirigidos a grupos específicos según sus rasgos de personalidad.
En Argentina, el vínculo de la empresa con el ecosistema político quedó documentado en 2018 ante el Parlamento británico. Alexander Nix, CEO de Cambridge Analytica, admitió ante la Comisión de Asuntos Digitales de la Cámara de los Comunes que la empresa trabajó en Argentina. El parlamentario Damian Collins le mostró el acta de una reunión interna del 27 de mayo de 2015: el comité afirmó haber visto «evidencia confidencial relacionada con una campaña anti-Kirchner en Argentina» que incluía recopilación de información de proximidad, guerra informativa, falsas denuncias de corrupción, empleo de agentes de inteligencia retirados de Estados Unidos, España, Reino Unido, Israel y Rusia, y el uso de cuentas falsas en Facebook y Twitter.
Nix reconoció que «las reuniones giraban alrededor de esa premisa», aunque negó identificar al cliente por «razones de confidencialidad». Julian Wheatland, último CEO de la empresa, confirmó a medio Perfil que Nix «pudo haber trabajado en una elección local en la Argentina», incluso antes de la elección presidencial de 2015. Recordemos, Macri ganó el ballottage de ese año por 2,68 puntos. Según registros de la empresa Cambridge Analytica operó en más de 100 campañas en el mundo. En América Latina actuó en Argentina, Brasil, Colombia y México.
El modelo que representó la empresa (extraer datos, construir perfiles, dirigir mensajes) fue el estándar de la primera fase. La empresa cerró en mayo de 2018, pero sus fundadores crearon una firma equivalente bajo otro nombre. Las técnicas no desaparecieron, se expandieron.
Quién controla infraestructuras capaces de reunir información dispersa, procesarla, clasificar poblaciones, anticipar comportamientos y orientar decisiones de gobiernos y corporaciones es la disputa. En este marco debe leerse la presencia de Peter Thiel en Argentina. Palantir, empresa co-fundada por Thiel con vínculos documentados con agencias de inteligencia estadounidenses, desarrolla plataformas que integran registros estatales, información sanitaria, datos financieros, imágenes satelitales, comunicaciones y sistemas de seguridad. Las mismas herramientas que pueden gestionar hospitales o detectar fraudes pueden utilizarse para vigilancia, control fronterizo, inteligencia militar, clasificación de poblaciones y seguimiento de conflictos sociales.
Colombia 2026: el laboratorio
El ciclo electoral colombiano de 2025-2026 ofrece el caso más documentado de intervención tecnológica sobre un proceso democrático en la región. La Misión de Observación Electoral registró al menos 150 campañas de desinformación activas. El detector de mentiras de La Silla Vacía verificó 43 falsedades distintas sobre el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, desde agosto de 2025 hasta la primera vuelta de mayo de 2026, una concentración que supera con amplitud la registrada para otros candidatos en el mismo período.
La operación tuvo fases identificables. Entre noviembre de 2025 y enero de 2026, el medio colombiano identificó un grupo de seis cuentas anónimas que invirtió más de $800 millones en publicidad en Facebook. Actuaban completamente coordinadas. El patrón era consistente: contenido que atacaba al gobierno de Petro o a Cepeda, y simultáneamente contenido positivo sobre candidatos de centroderecha. Una de esas cuentas difundió la afirmación de que Manuel Cepeda Vargas, padre de Iván Cepeda, fue responsable del secuestro y asesinato de 11 diputados del Valle del Cauca. El problema factual es que Manuel Cepeda Vargas fue asesinado en 1994, ocho años antes de ese crimen, la operación fue fácilmente desmentida pero marcó una línea de acción. La disputa por el sentido común está clara.
En febrero de 2026 la estrategia incorporó la fabricación de declaraciones falsas mediante montajes que imitaban el formato visual de medios reconocidos. Una cuenta publicó una imagen que suplantaba a Noticias Caracol con una frase atribuida a Cepeda que el candidato nunca pronunció. La agencia Colombiacheck verificó que la frase no aparece en una entrevista de más de 40 minutos que el candidato dio a ese noticiero ese mismo día. El montaje alcanzó más de 27.000 visualizaciones.
Las semanas siguientes multiplicaron el modelo: logos y formatos de El Tiempo y Publimetro fueron copiados con exactitud, y se incorporaron etiquetas como «LO ÚLTIMO» para simular urgencia informativa. A mediados de mayo, cuentas automatizadas viralizaron una captura de pantalla que indicaba que Cepeda había perdido más de 1,4 millones de seguidores en Instagram en pocas horas. El historial de la plataforma Not Just Analytics mostró que en el período señalado la cuenta del candidato sumó seguidores. Las capturas presentaban además inconsistencias visuales características de manipulación con inteligencia artificial.
En junio, semanas antes del ballottage, apareció un video generado con IA en el que se alteraban las palabras de Cepeda para atribuirle amenazas y discursos de odio contra votantes de Antioquia y Santander. El caso obligó a intervenir a múltiples agencias de verificación. En paralelo, circuló un audio generado con inteligencia artificial que simulaba la voz del registrador nacional Hernán Penagos, afirmando irregularidades en el proceso electoral. Una herramienta de detección arrojó que la posibilidad del 1% de que la voz fuera auténtica.
El 21 de junio, en la segunda vuelta, Abelardo De la Espriella obtuvo la victoria en el preconteo con más de 200.000 votos de diferencia sobre Cepeda. La distribución de los contenidos falsos durante toda la campaña operó principalmente por X (en las que cuentas específicas amplificaban el material), Facebook (en la que grupos con decenas de miles de seguidores lo difundían) e Instagram y WhatsApp, donde los montajes circulaban por grupos privados sin posibilidad de rastreo.
De la Espriella se comprometió públicamente durante la campaña a restablecer y fortalecer los vínculos con Israel, rotos por el gobierno de Petro en mayo de 2024 en respuesta al genocidio en Gaza. La secuencia no es casual: la empresa israelí BlackCore fue identificada en junio de 2026 por el servicio francés de detección de desinformación “Viginum” como responsable de operaciones de injerencia digital en cinco países (Francia, Angola, Togo, Escocia y Nueva York), dirigidas en todos los casos contra candidatos con posiciones críticas hacia
Lina Merino, Lic. en Biotecnología y Biología Molecular, Dra. en Ciencias Biológicas (UNLP), diplomada en género y gestión institucional (UNDEF), Profesora (UNAHUR), investigadora (CICPBA).
Alfio Finola, Geógrafo (UNRC), Dr. en Cs Sociales. Ambos son miembros del OECYT y analistas de NODAL.
Fuente: https://www.other-news.info/noticias/de-cambridge-analytica-al-deepfake-electoral-como-las-tecnologias-reconfiguran-la-disputa-politica-en-america-latina/
Foto tomada de: https://www.other-news.info/noticias/de-cambridge-analytica-al-deepfake-electoral-como-las-tecnologias-reconfiguran-la-disputa-politica-en-america-latina/



