Nuestro férreo compromiso con la defensa de los derechos humanos

En vísperas del 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, reafirmamos como sindicato nuestro compromiso irrevocable con la custodia de cada derecho humano universal.

Los derechos de las personas son esenciales para poder desarrollarnos plenamente, manifestarnos y establecer una convivencia justa, libre y pacífica. Debe quedar claro entonces que un derecho no es algo que alguien te da, es una condición que nadie te puede quitar. Es cierto que muchas veces no se respeta, se mancilla o se manipula, frente a ello es imperativo alzar la voz, reaccionar cada vez que existe un avasallamiento o resistencia a las humillaciones.

Tomar partido es honrar los derechos humanos y una decisión solidaria, pues ya se ha dicho, la indiferencia favorece al opresor.

La custodia de los derechos humanos genera solidaridad ante el peligro no sólo de su avasallamiento, sino también de la apatía. Basta con la siguiente reflexión, muy actual sobre la posición que adoptan determinadas personas o sectores frente al ataque de derechos hacia otras personas o sectores: vienen por los otros, no por mí, por eso no me afecta… en algún momento, cuando vayan por vos, vas a necesitar de los otros.

Martin Luther King dijo “comprométete con la noble lucha por los derechos humanos. Hará una mejor persona de ti, una gran nación de tu país y un mejor mundo para vivir”.


10 de diciembre

Día de la Restauración de la Democracia Argentina

Conmemoramos con emoción un nuevo aniversario de la recuperación de la vida democrática en nuestro país el 10 de diciembre de 1983, que fue debidamente honrado con la declaración del Día de la Restauración de la Democracia, por ley 26.323.

En aquella jornada histórica de 1983 asumía la presidencia de la nación Raúl Alfonsín, y el pueblo argentino recobraba el ejercicio de los derechos constitucionales y la posibilidad de expresarse a través del voto, suprimidos durante siete años de una cruenta dictadura cuyas consecuencias aún padecemos.

En la memoria colectiva, quedaron inmortalizadas las imágenes estremecedoras de una Plaza de Mayo colmada de compatriotas celebrando la investidura de un presidente constitucional. Ese acontecimiento se sintió distinto a anteriores momentos de la democracia, por eso reafirmamos que Alfonsín se transformó en un estandarte de la democracia argentina.

Fueron horas de regocijo y esperanza, así lo vivió también nuestro Gremio, que por entonces atravesaba una etapa de transición tras los años de intervención, con una intensa labor de los compañeros integrantes de aquella recordada Comisión Transitoria de Luz y Fuerza, que estuvo abocada a diversas gestiones y a la organización del proceso electoral interno que tuvo como corolario la jornada democrática de noviembre de 1984, que consagró a la lista encabezada por Sixto Ceballos.

La democracia es un modo de vida que incluye la paz, la plena vigencia de los derechos humanos, de la Constitución y las instituciones. Hay que defenderla y alimentarla con nuestra participación, por mínima que sea, porque es el alma de la democracia. El silencio y la pasividad la apagan poco a poco.

Y aunque la democracia sea una conquista para siempre, hay que luchar todos los días para fortalecerla.