Luz y Fuerza Córdoba contra la Privatización
Pasada la transición de los 80 y con la llegada a la Presidencia de Carlos Menem se torna patente como nunca antes en la historia el fin del ciclo inaugurado por el Peronismo en la década del 40, del Estado como garante del Bienestar Social, como regulador de la economía y como impulsor del desarrollo industrial con sentido nacional y soberano.
En los 90 nuestro país abrazó cada una de las recetas neoliberales que venían desde los centros económicos y financieros mundiales como la única vía posible para el desarrollo.
Las reformas fueron enmarcadas en dos grandes leyes, la de Emergencia Económica (23.696) y la de Reforma del Estado (23.697). Ambas leyes posibilitaron el desmantelamiento de la asistencia a la industria, eliminación de trabas al comercio exterior, y extranjerización del mismo con la pérdida de nuestra Marina Mercante, cierre de innumerables industrias nacionales, la reducción del estado, con despidos, y flexibilización de los convenios, los “retiros voluntarios”, la reforma de nuestro sistema previsional, y la venta de la mayor parte de las empresas estatales y particularmente las empresas de Energía.
Los distintos intentos privatizadores
En la provincia, el gobernador Angeloz, a pesar de defender su propia “versión” neoliberal, no tardó en hacerse eco de este nuevo marco. Con la Ley de Emergencia económica provincial (Nº 7850), se intenta un cercenamiento de nuestros derechos presentes en el Convenio Colectivo de Trabajo. Además, en 1992, el gobierno provincial intentó dar en concesión privada la explotación de la central Sud-oeste (Francisco Bazán) y la Zanichelli de Pilar. Los trabajadores espontáneamente inician un plan de lucha con abandono de tareas y se auto convocaron en una asamblea de 1.000 trabajadores, resolviendo resistir las medidas gubernamentales, iniciando lo que se dio en llamar “la lucha de los 64 días”.
En 1993, Angeloz intenta por primera vez convertir a E.P.E.C. en una sociedad anónima, la SAPEM (Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria), algo que el gremio rechaza con un nuevo Plan de Lucha. Durante todo este conflicto, Luz y Fuerza de Córdoba pudo demostrar que el pliego de concesiones se había hecho a medida del grupo BAYCO y logró salvar la Central Bazán (sudoeste) y defender del salario y el Convenio.
La concesión de la central Pilar junto a las Centrales Villa María y Levalle, recién pudo concretarse durante la gestión de Mestre y mediante acuerdo con el Sindicato Regional de Villa María.
La gestión de Mestre al frente de la Provincia fue muy conflictiva y supuso un reto para Luz y Fuerza. En 1996 se pretende la transformación de la empresa en una SA. dividiéndola en dos empresas de generación y distribución y privatizando (tercerizando) varios importantes sectores operativos.
En una asamblea histórica, realizada el 3 de octubre de 1996, que contó con la asistencia de más de 1.500 compañeros, votó por unanimidad el rechazo del proyecto del Marco Regulatorio, la exigencia de la renuncia a Jorge Bustos. Se ratifica a Lorenzo Racero en la conducción del gremio y se nomina una comisión de siete miembros, la que quedó integrada por los compañeros: Juan Leyría, Hilario Canelo, Alfredo Seydell, Ricardo Bettini, Ricardo Acosta, Jorge Astrada y Gabriel Suárez, con el mandato de defender el proyecto de una “E.P.E.C. estatal”.
En el mes de julio de 1998 el gobierno intentó nuevamente la tercerización de Medidores y Conexiones y Toma Estado. Con nuestra lucha logramos parar este nuevo intento privatista, en estas jornadas fueron detenidos cinco compañeros de la conducción.
Finalmente el Gobierno se vio obligado a suscribir un Acta Acuerdo con el Gremio, que contemplaba la reestructuración de E.P.E.C. como Empresa del Estado, la que fue aprobada por asamblea del día 28 de agosto. De este modo se cerró un capítulo importante en la lucha por la defensa de los derechos del Sindicato, obteniendo este triunfo, como siempre se ha destacado, como producto de la férrea unidad de Luz y Fuerza de Córdoba.


















