Por Santiago Rafael Benito DOLCE – Médico del Trabajo
El sol nos acompaña en muchas tareas: en la calle, en el campo, en la construcción, en el mantenimiento eléctrico y en tantos trabajos al aire libre. Nos da luz y energía, pero cuando estamos muchas horas expuestos, también puede hacernos daño sin que nos demos cuenta.
La radiación del sol -especialmente los rayos UV- puede lastimar la piel y los ojos. Primero parece algo leve, como un enrojecimiento o ardor. Pero con el tiempo puede traer problemas más serios: manchas, quemaduras, problemas en la vista e incluso enfermedades de la piel.
Por eso, cuidarse no es un detalle: es parte del trabajo. Y es un derecho.
¿Cómo nos protegemos del sol mientras trabajamos?
No hace falta nada complicado. Lo importante es hacerlo todos los días:
• Ropa liviana de manga larga y colores claros para cubrir brazos y cuello.
• Sombrero de ala ancha o casco con visera, para proteger la cara y la nuca.
• Lentes con protección UV, que cuiden los ojos del brillo y de las lesiones por el sol.
• Protector solar, factor 30 o más. Ponérselo antes de empezar y repetir cada 2 horas.
• Descansar en la sombra cuando se pueda, especialmente al mediodía.
• Rotar tareas para no estar tantas horas seguidas bajo el sol.
Los ojos también sufren. Trabajadores de la construcción, de la ruta, de electricidad o de espacios abiertos suelen tener irritación, lagrimeo o ardor. Sin lentes adecuados, el sol puede causar lesiones que muchas veces se podrían evitar.
Cuidarnos es parte del trabajo
La empresa tiene la responsabilidad de brindar protección, pero cada uno de nosotros también puede hacer su parte. Usar el equipo, pedir lo que falta, avisar cuando algo no está bien: todo suma para que estemos mejor.
La prevención no es sólo para evitar enfermedades.
También ayuda a trabajar con más comodidad, rendir mejor y
llegar a casa sin molestias ni dolores.
El sol puede ayudar… o lastimar. Depende de cómo nos cuidemos.
Que nunca deje de ser un compañero de trabajo, y no un problema.
Recordá que ninguna nota reemplaza la consulta médica.
Ante cualquier duda, hablá con tu Médico de cabecera o Profesional de confianza.
Prevenir también es cuidarte… y cuidar a quienes te rodean.




