EL RECONOCIMIENTO A LOS 219 COMPAÑEROS DETENIDOS Y A TODO EL GREMIO
El 11 de mayo de 2001 se dio un hecho que vivirá en la infamia de un gobierno democrático: 219 lucifuercistas eran detenidos en sus lugares de trabajo, en represalia por el plan de lucha sindical en defensa de la EPEC estatal e integrada, que culminaría el 28 de octubre de ese año, cuando Caserio anunciaba que no iba a venderse la Empresa. Por orden del entonces gobernador De la Sota y al mejor estilo de la dictadura, se montó un operativo policial en distintos sectores de trabajo para intimidar a Luz y Fuerza de Córdoba y debilitar nuestras convicciones, pero el Gobierno se quedó con las ganas.
Plan de lucha
El 9 de mayo de 2001, una Asamblea General Extraordinaria ratificaba la posición histórica del gremio de defensa de EPEC como Estatal e Integrada, y el rechazo al modelo político económico de exclusión y entrega.
Luz y Fuerza de Córdoba iniciaba una nueva fase del plan de lucha resuelto en el mes de marzo y acompañado mayoritariamente por la opinión pública, para lograr la derogación de la «Ley Bodega”.
Jorge Bodega era un senador denunciado por nuestro Gremio e imputado por aceptar una coima del Gobierno provincial para votar a favor de la privatización de EPEC.
La asamblea declaró un paro de actividades en los lugares de trabajo para ese día 9 y el jueves 10 de mayo, y a partir del viernes 11, quite de colaboración y trabajo a convenio. ¿Cuál fue la respuesta del Gobierno? Represión y detenciones.
Aquel 11 de mayo, en medio del conflicto, hubo allanamientos en distintas dependencias de la Empresa y los trabajadores que estaban presentes fueron llevados presos. Así lo refleja el Eléctrum 648 del 18 de mayo de 2001: El Gobierno a través del fiscal Sanmartino (…) allanó sectores de trabajo y arrestaron a 219 compañeros, es decir, a la totalidad de los trabajadores que en ese momento se encontraban. Además revisaron cofres, cajones y todo lo que se les ocurrió.
La policía detuvo a los compañeros y las cámaras captaron la cobarde agresión.
Los allanamientos se produjeron en Medidores y Conexiones y Parque Automotor en Tucumán 555, Guardia Sur, Mantenimiento de Redes en Calasanz y en el Complejo de Villa Revol.
La prensa local y nacional, en forma unánime calificaron esta medida represiva como desmedida y sin precedentes, ya que ni siquiera durante las dictaduras militares se produjeron hechos de esta naturaleza.
Abandono de tareas y movilización
La reacción del gremio fue automática. Poco después de las detenciones, el Consejo Directivo encabezado por Lorenzo Racero llamó a todos los sectores a hacer abandono de tareas. Se dispuso un paro total hasta que el último compañero fuese liberado. Inmediatamente llegaron muestras de solidaridad de parte de organizaciones obreras, legisladores, estudiantes, la Pastoral Social y medios de prensa.
Luz y Fuerza se movilizó a la Legislatura donde integrantes del Consejo Directivo fueron recibidos por un grupo de legisladores. Tras una corta reunión, algunos legisladores se dirigieron al Ministerio de Gobierno, mientras que la columna de Luz y Fuerza con otros legisladores fueron hasta la Comisaría 3a de calle Santa Rosa, para verificar que todos los compañeros estuvieran bien y lograr su liberación.
El gremio, rodeado por familiares, estudiantes y fuerzas vivas de la comunidad, se mantuvo firme a metros de la comisaría.
Gracias a la fortaleza y unidad del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba y al contundente accionar de los Cuerpos Orgánicos, poco a poco fueron liberados los compañeros detenidos y alrededor de las 21 horas quedó libre el último. Racero, que permaneció todo el tiempo en el lugar, exhortó a continuar la lucha, a no dejarse amedrentar por el Gobierno, agradeció el apoyo de distintos sectores y convocó a una nueva asamblea para el lunes 14 de mayo.
Aquel fin de semana, las guardias mantuvieron la medida de fuerza.
El Consejo Directivo visitó todas las guardias a fin de analizar y coordinar acciones.
La asamblea del día 14
Ese día, con gran conducta sindical, los compañeros y compañeras fueron haciendo abandono de tareas para colmar la sala Agustín Tosco. La asamblea aprobó por unanimidad repudiar el accionar del Gobierno, endurecer las medidas de fuerza con paros sorpresivos de dos horas y pedir la renuncia del interventor de EPEC Carlos Caserio. A su término, el gremio se movilizó a la Legislatura para entregar la resolución de la asamblea.
Aquel fue un hecho inédito en la historia de los conflictos gremiales de Córdoba. El diario La Voz del Interior que había titulado en su edición del sábado 12 de mayo de 2001 La soledad de un gremio combativo, señalaba que “ni siquiera en el Cordobazo o Viborazo se registró un número tan elevado de detenciones”.
El paro se levantó, pero se mantuvo el estado de alerta y movilización y se ratificó la continuidad del plan de lucha sin importar las intimidaciones, como la requisa policial a la Guardia Norte el día 22, que no detuvo al gremio.
Cinco meses después haríamos caer el proyecto de privatización, como ocurrió en los gobiernos de Angeloz y Mestre, y comenzaría una nueva etapa de la EPEC estatal e integrada.




