HITO PATRIO PILAR DE NUESTRA INDEPENDENCIA

Aquel 25 de mayo fue un momento bisagra porque sentó la piedra angular de nuestra nación. Ese día hace 214 años, asumió el Primer Gobierno Patrio (oficialmente Junta Provisional Gubernativa de las Provincias Unidas del Río de la Plata), cuyo ejemplo abrió un período de luchas que llevaron a la emancipación e instauración de gobiernos nacionales y republicanos en Latinoamérica.

Se habla de patria en términos del territorio en el que habitamos, nos criamos y desarrollamos, pero la patria conlleva un sentido de pertenencia que siempre nos conecta con las raíces. Por más que estemos en suelos lejanos, llevamos en nuestras costumbres eso que Jorge Luis Borges consideraba “un acto perpetuo como el perpetuo mundo”.

Cabildo Abierto

El 25 de mayo de 1810 fue el primer jalón hacia la independencia que se dará 6 años más tarde.

Hacía tiempo que se había alterado el ritmo natural que durante siglos caracterizó a las colonias españolas de América. Las guerras en Europa, las mismas reformas borbónicas de la segunda mitad del siglo XVIII, la inquietud de la aristocracia española americana y el descontento de muchos criollos, generaban no pocas preocupaciones. El comercio con los ingleses y la circulación de ideas liberales hacían que la sociedad de los estratos sociales definidos y duraderos comenzará a resquebrajarse.

El 13 de mayo de 1810, los habitantes de Buenos Aires pudieron confirmar los rumores que circulaban intensamente: la Junta Central de Sevilla, último bastión de la Corona Española en pie, había caído también a manos de los ejércitos napoleónicos. Inmediatamente, el virrey Cisneros advirtió que se crearía una nueva regencia americana en representación del rey Fernando VII y en defensa de la Corona. Pero la junta que lo había nombrado había desaparecido y los patriotas porteños creyeron que era momento de convocar a un Cabildo Abierto que discutiera los pasos a seguir.

El 19 y 20 de mayo, las reuniones fueron ajetreadas. El 21 de mayo, una multitud, encabezada por Domingo French y Antonio Beruti, se reunió con armas en mano para exigir el Cabildo Abierto y la renuncia del virrey. El jefe del Regimiento de Patricios, Cornelio Saavedra, logró calmar los ánimos, pero la convocatoria para el día siguiente era un hecho.

El 22 de mayo se discutió qué hacer tras haber caído Sevilla en manos de los franceses. Los más conspicuos defensores del statu quo sostenían que los americanos debían obediencia a los españoles. Pero los criollos, en boca de Juan José Castelli y Juan José Paso, exigían la conformación de juntas autóctonas porque consideraban que, desaparecido el virrey, el poder había regresado al pueblo.

Se votó en la noche del 22 y 23. Por la mañana se realizó el conteo de votos. Triunfó ampliamente la opción de deponer al virrey y delegar el poder en el Cabildo. Sin embargo, ese mismo día el Cabildo daría su golpe contrarrevolucionario nombrando una junta presidida por el virrey depuesto, lo que se concretaría el 24 por la mañana y que resultaría inadmisible para los partidarios del cambio. De inmediato, desde los suburbios porteños cundió el descontento general. Castelli y Saavedra, que no habían sido siquiera consultados, renunciaron a integrar esa nueva junta, y patricios y arribeños tomaron las armas. Recomenzaron así las discusiones de los patriotas.

El 25 de mayo, las protestas eran ya incontenibles. El movimiento patriota se había instalado cerca del Cabildo. Ni los jefes militares estaban ya del lado del virrey. Los cabildantes debieron finalmente solicitar la renuncia de Cisneros y aceptar la propuesta de nombrar una nueva junta. Así, nacía el Primer Gobierno Patrio presidido por Cornelio Saavedra, presidente; Mariano Moreno y Juan José Paso, secretarios; Manuel Alberti, Miguel de Azcuénaga, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Juan Larrea y Domingo Matheu, vocales.

Para los trabajadores, la única ley de bases es defender al país con identidad y conciencia

En un nuevo aniversario de la gesta patria, como trabajadores afrontamos un reto asumiendo una posición nítida: todos somos el ser nacional y estamos llamados a defender la República Argentina. Tenemos conciencia e identidad histórica y nos dicta que la integridad territorial, los recursos y la dignidad son innegociables; así como reafirmamos que EPEC no se vende, la Nación Argentina no se entrega porque es soberana y libre, pero libertad en el sentido de trabajar por ella sin caer en la incertidumbre y llevar desesperanza.

El pueblo argentino conoce de traiciones a la patria, las hay de diversas formas e investiduras. No hay que dejarse engañar por cantos de sirena, si hay gobiernos que actúan como extraños en beneficio de intereses extraños, entonces es necesario poner las cosas en su lugar. Como nos enseñó José de San Martín: en defensa de la patria todo es lícito menos dejarla perecer.

¡FELIZ DÍA DE LA PATRIA!