Alberto Caffaratti representa el compromiso absoluto de una militancia que defendió la democracia y la dignidad del trabajado, incluso en los tiempos más violentos.

Para honrar su memoria y contextualizar la importancia de su figura, destacamos su voluntad inclaudicable pero también su compromiso con las causas obreras y los derechos humanos. “Caffa”, compañero de máxima confianza de Agustín Tosco, demostró esa lealtad por ejemplo al encargarse del traslado de los restos del Gringo y proteger su cuerpo junto a “Tití” Di Toffino durante el ataque en el cementerio San Jerónimo.

Como tantos otros compañeros, no abandonó la lucha y asumió la resistencia cuando fue intervenido nuestro sindicato, lo que mantuvo viva esa lucha por recuperar el Gremio a pesar de la persecución policial y de los grupos parapoliciales. Ello es sólo una muestra de su compromiso que lo hizo también protagonista de históricas gestas de la Córdoba rebelde.

Su secuestro el 15 de enero de 1976, apenas dos meses antes del golpe al gobierno de María Estela M. de Perón, marcó el nivel de represión de entonces, que lamentablemente recrudeció poco después. Fue un objetivo de la represión sufrida por los cuadros gremiales que anhelaban una sociedad más justa y, testimonio del horror, fue su confinamiento en el Centro Clandestino de Detención Campo de La Ribera, para posteriormente ser desaparecido, al igual que los compañeros Hernán Vives, Tomás Carmen Di Toffino y José Brizuela, a quienes siempre recordamos.

Es primordial mantener encendida la llama de la memoria para que ningún compañero se olvide que hoy gozamos y defendemos derechos, gracias al sacrificio de luchadores como Alberto Caffaratti.