Hito de Memoria, Verdad y Justicia
El 22 de abril de 1985 comenzó el juicio a las tres últimas juntas militares que ejercieron el terrorismo de Estado, un suceso inédito que enfrentó el horror de la dictadura con el peso de la ley. Fue el día que marcó un antes y un después en la historia argentina y especialmente, en la lucha contra la impunidad y la reconstrucción democrática.
El compromiso de Luz y Fuerza de Córdoba
Para nuestro Sindicato, el proceso no fue un hecho ajeno. Luz y Fuerza siguió de cerca cada instancia judicial, ya que cargaba con las cicatrices de la intervención y el dolor por la desaparición de los compañeros Alberto Caffaratti, Hernán Vives, Tomás Carmen Di Toffino y José Brizuela, cuyos restos fueron recientemente hallados en terrenos contiguo a La Perla. El Gremio siempre asumió el compromiso con la memoria, verdad y justicia.
El camino hacia la justicia
Al asumir la presidencia, Raúl Alfonsín encomendó inicialmente a las propias Fuerzas Armadas el juzgamiento de las cúpulas castrenses mediante el decreto 158/83. Sin embargo, ante la negativa de la institución militar de juzgar a sus pares, el proceso fue trasladado a la justicia civil tras una reforma del Código de Justicia Militar.
El juicio, encabezado por un tribunal de seis jueces, se extendió por 17 semanas. Durante las audiencias públicas declararon 839 personas, cuyos desgarradores testimonios expusieron el aparato clandestino de represión. Pese a que la defensa intentó justificar los crímenes como «contingencias de una guerra», las pruebas fueron contundentes.

Sentencias, indultos y nulidad
El 9 de diciembre de 1985 se dictaron las condenas:
Reclusión perpetua: Jorge Rafael Videla y Emilio Massera.
Penas menores: Roberto Viola, Armando Lambruschini y Orlando Agosti.
Absoluciones iniciales: Leopoldo Galtieri, Rubén Graffigna, Jorge Anaya y Basilio Lami Dozo (quienes serían condenados años más tarde).
Aunque en los años 90 los decretos de Carlos Menem buscaron garantizar la impunidad mediante indultos, la lucha incansable de los organismos de derechos humanos logró que, durante la presidencia de Néstor Kirchner, estos fueran anulados. En 2010, la Corte Suprema ratificó que los condenados debían cumplir sus penas en cárcel común.
Resguardo de la memoria
En 1988, el abogado Bernardo Beiderman organizó un operativo secreto para proteger los videos del juicio. El material fue trasladado a Noruega, donde se custodió junto al texto original de la Constitución de aquel país, asegurando que las pruebas del horror nunca fueran destruidas.
El alegato histórico: «Nunca más»
En septiembre de 1985, el fiscal Julio César Strassera pronunció palabras que quedaron grabadas en la identidad argentina. Haciendo referencia a la Divina Comedia de Dante Alighieri, Strassera comparó a los dictadores con los tiranos del séptimo círculo del infierno y concluyó con una declaración de principios:
«El pueblo argentino ha recuperado el gobierno y control de sus instituciones… asumo la responsabilidad de declarar en su nombre que el sadismo no es una ideología política ni una estrategia bélica, sino una perversión moral. (…) Hemos tratado de buscar la paz por la vía de la violencia y el exterminio, y fracasamos. Nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido, sino en la memoria; no en la violencia, sino en la justicia.»
«Señores jueces: ‘Nunca más’.»





