El movimiento sindical combativo desafía a la dictadura

El 27 de abril de 1979, se llevó a cabo el primer paro nacional contra la última dictadura, declarado por la Comisión Nacional de los 25 Gremios Peronistas. Fue un día glorioso para la resistencia sindical y sentó las bases para lo que será luego, la gran movilización por «Paz, Pan y Trabajo» del 30 de marzo de 1982, con Saúl Ubaldini a la cabeza.

En un contexto de devastación económica y represión política y gremial para hacer desaparecer las luchas obreras, comenzó a reorganizarse la resistencia. En 1978, la aparición del Movimiento Sindical Peronista (MSP) dio un nuevo impulso a los reclamos de las bases frente a un nefasto y desnacionalizante modelo económico en favor de los monopolios extranjeros, donde se decidió pasar a la acción.

Fue en este marco que la Comisión Nacional de los 25 Gremios Peronistas, con figuras como el recordado Saúl Ubaldini, alzó la voz. En un resonante mitin, se exigió la libertad de los presos políticos, recomposición salarial y la restitución urgente de la democracia.

Tras anunciar el día 21 de abril la primera huelga contra la dictadura, la reacción fue inmediata: los principales referentes de “los 25” fueron citados e intimados por el Gobierno de facto. El silencio de resistencia tronó más que las amenazas, por eso la respuesta del régimen fue la detención de dieciocho dirigentes, incluido Ubaldini. Sin embargo, la intimidación no doblegó ni hizo retroceder la voluntad obrera.

El día 24, el Comité de Huelga ratificó el paro del 27, sumando la consigna de libertad inmediata de los detenidos. Los ecos de la histórica jornada de lucha incluso llegaron a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dando muestras que el movimiento combativo estaba fortalecido.

La continuidad combativa de Luz y Fuerza

Aquel 27 de abril, la militancia de Córdoba se expresó con contundencia.

La denominada “Mesa de los 6” -conformada en mayo de 1977- cumplió un rol estratégico como enlace con otros gremios para asegurar el acatamiento a la huelga. Los dirigentes que suscribieron el documento de convocatoria desafiaron la ley de facto 21.400, que prohibía cualquier acción directa, asumiendo el riesgo de ser encarcelados y desaparecidos por defender los derechos de los trabajadores.

El Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, intervenido desde octubre de 1974 y sin Tosco y otros inolvidables compañeros desaparecidos y perseguidos, dijo PRESENTE, manteniendo intacta su conducta inclaudicable de lucha.

Este memorable paro nacional logró quebrar el monolitismo de la Junta Militar y forzó la liberación de los dirigentes detenidos. También fue el primer gran triunfo de la resistencia obrera, un recordatorio de que, incluso en los tiempos más oscuros, las firmes convicciones son una poderosa arma.