El 16 de marzo se cumplirán 25 años de la partida de Sixto Ceballos, secretario General de nuestro Sindicato durante dos mandatos: 1984-1987 y 1989-1991.
Sixto es el primer conductor post dictadura, por lo que su figura constituye un puente entre los tiempos de resistencia y la reorganización de la vida democrática de Luz y Fuerza. En ese histórico contexto, es muy importante remarcar el legado de aquel consejo directivo encabezado por Sixto Ceballos, que fortificó al Sindicato como herramienta de lucha y contención luego de varios años de intervención.
Los desafíos por delante no fueron pocos ni sencillos: lograr la reincorporación de los cesanteados durante la dictadura, recuperar el Convenio Colectivo de Trabajo, que finalmente se logró en febrero de 1986; pero además garantizar el funcionamiento de la estructura sindical. Para todo ello fueron fundamentales la movilización y las gestiones ante el Gobierno provincial, especialmente para la restitución de los aportes convencionales que permitió a partir de finales de aquel año, volver a tener capacidad financiera.
No dejemos de valorar de la conducción de Sixto, la concreción de proyectos para el bienestar social, como el de viviendas, predio de Guiñazú, la recuperación del camping de Cosquín, los talleres de educación por el arte, la escuela especial de Luz y Fuerza y la creación del DINEA (hoy CENMA Agustín Tosco) para que los afiliados pudieran finalizar sus estudios.
Para el compañero Sixto Ceballos, la unidad era una prioridad -como para todos los dirigentes- ya que tenía claro que allí radicaba la fortaleza y efectividad para realizar las aspiraciones de los trabajadores.



