Las heridas de la lucha no son obstáculos, son oportunidades para demostrar nuestra fortaleza
En junio de 1970 la Junta de Comandantes designó como presidente de facto al general Levingston en lugar de Onganía, desplazado de su cargo al quedarse sin aval tras el Cordobazo. Levingston había asumido con un gabinete ya conformado y con interventores provinciales designados por la Junta Militar. Al poco tiempo decidió reemplazar a varios interventores, entre ellos al de Córdoba, Bernardo Bas, por José Camilo Uriburu, sobrino del primer militar golpista que derrocó a Yrigoyen.
La sociedad cordobesa vivía con constantes reclamos sociales y gremiales. En este estado de ebullición general se profundizaron las protestas sindicales. La situación salarial y los despidos en FIAT Concord y Materfer generaron un duro conflicto y la solidaridad de los demás gremios. Agustín Tosco propuso la formación de un Comité de Huelga Provincial que incluyó a los gremios clasistas SITRAC-SITRAM, para preparar la ocupación de todas las plantas fabriles el 12 de marzo de 1971.
Luz y Fuerza de Córdoba se encontraba intervenido desde el 5 de febrero de 1970, (el día anterior la sede sindical había sido atacada por un grupo parapolicial) y la Dirección Sindical en la Resistencia actuaba desde la clandestinidad. Nuestro Sindicato se había transformado en la vanguardia del Movimiento Obrero combativo, alineado con la CGT de los Argentinos de Raimundo Ongaro se diferenciaba de la burocracia sindical “dialoguista” de Rucci.
La respuesta de Tosco a las provocaciones
Durante la Fiesta Nacional del Trigo en Leones, el interventor pronunció desafortunadas palabras en las que pide a Dios el honor histórico de cortar de un solo tajo la cabeza de la venenosa serpiente que anida en Córdoba. Todavía con las llamas del Cordobazo, la CGT no tardó en contestar resolviendo un paro activo para el 12 de marzo del 71 para reclamar el fin de la dictadura. Tosco desafía públicamente a Uriburu: ”La clase obrera luchará para que la verdadera serpiente venenosa que ha venido a anidar en Córdoba, sea inmediatamente expulsada”.
Paro Activo del 12 de marzo
Al amanecer, las fábricas automotrices son ocupadas pacíficamente como también las dependencias públicas. Todos los gremios, sin excepción, adhirieron al paro activo, inclusive los trabajadores del zoológico que, irónicamente, dicen ponerse bajo la protección de las víboras.
Desde FIAT salieron a levantar las primeras barricadas sobre la ruta 9, pronto los delegados llaman a asamblea y los obreros de todas las plantas automotrices avanzan por la zona de Ferreyra y toman el barrio Nicolás Avellaneda. Junto con estudiantes universitarios le impiden el paso a la guardia de infantería con barricadas. El interventor dispone un operativo con más de tres mil efectivos y con ellos se moviliza por primera vez la llamada Brigada Antiguerrillera. En tanto Gendarmería, Ejército y Aeronáutica permanecen en alerta, acuartelados.
Al mediodía se producen los primeros enfrentamientos en barrio Avellaneda y es cuando cae muerto de un balazo Adolfo Cepeda, obrero de FIAT. Apostados en los portones de las fábricas los trabajadores reciben la noticia que se expande por toda la ciudad. SITRAC-SITRAM declara huelga general para el 15 de marzo de 1971. El Comité de Lucha de la CGT realiza una reunión de emergencia, en el acta que contenía reclamos salariales y la libertad política, se suma la exigencia de eliminación de la pena de muerte reinstaurada en el Código Penal por la dictadura. Por unanimidad se resuelve el paro del 15 de marzo.
La memorable jornada del 15 de marzo
Por la mañana los gremios desde distintos puntos de la ciudad marchan para confluir todos en un gran acto. Ese día todas las calles de la ciudad conducen a la explaza Vélez Sarsfield. Luz y Fuerza de Córdoba se congrega en Villa Revol donde arman las primeras barricadas contra la policía, luego se movilizan hacia el centro. En el acto, los principales referentes gremiales dirigen la palabra. Tosco plantea dispersarse por los barrios y el centro como en el Cordobazo. Esa será la propuesta que se llevará adelante.
En toda la zona céntrica surgen barreras, los estudiantes sitian el barrio Clínicas y cuando aparece la policía los reciben con botellazos y bombas molotov. Por bulevar San Juan avanza otra nutrida columna de trabajadores y estudiantes que arman una suerte de trinchera y comienzan a incendiar gomas. La represión crece proporcionalmente a la resistencia de la población. En los barrios los vecinos ayudan con las barricadas e incluso dan refugio a los perseguidos por la policía.
Desde lo lejos puede verse el cielo cubierto de humo como en una “zona de guerra”. A la noche se suceden más choques en distintos sectores de la ciudad; la gente se junta en las calles para organizar actos relámpagos y encender fogatas.
Hacia la madrugada del 16 de marzo, más de seiscientas manzanas están tomadas.
Se libran órdenes de captura de los principales dirigentes del comité de lucha mientras Tosco y López preparan las acciones para las siguientes jornadas.
Finalmente, las fuerzas represivas lograron tomar el control de la ciudad. Con la experiencia del Cordobazo, el barrio Clínicas y el Complejo Villa Revol fueron los lugares mejor organizados y que resistieron más tiempo.
Uriburu renunciará y al poco tiempo será depuesto Levingston. El 21 de abril de 1971 es detenido Tosco y en ese momento se emprenderá la lucha por su liberación.




