Secuestrado el 15 de enero de 1976 · Detenido – desaparecido
Electrum Especial a 50 años del Golpe. Hay compañeros que no eligen la resistencia en un momento de crisis: la traen puesta desde antes, como quien trae el mameluco. Alberto Caffaratti era de esos. Trabajaba en la oficina Adjudicaciones de la EPEC.
Su militancia no nació con el golpe ni se apagó con las amenazas; fue una constante que atravesó el Cordobazo, el Viborazo, la caída de Obregón Cano y Atilio López, la intervención del gremio. Estuvo en cada momento en que la clase trabajadora necesitaba de compañeros valientes y comprometidos.
Integrante de la Conducción de Luz y Fuerza en la Resistencia, enfrentó la intervención del sindicato con la misma convicción con que había enfrentado todo lo anterior. Su entrega social y sindical no tenía límites ni condiciones: por eso fue blanco de los grupos parapoliciales mucho antes de que los genocidas tomaran el poder. Lo persiguieron porque sabían exactamente quién era y lo que representaba.
Pero hay un momento que lo define más que cualquier otro. Cuando murió Agustín Tosco y el cortejo fúnebre fue atacado a balazos antes de llegar al panteón, el compañero Caffaratti no se tiró al piso. Junto al “Titi” Di Toffino, puso el cuerpo para resguardar los restos del “Gringo”. Bajo los tiros, protegió a su conductor muerto con la misma lealtad con que lo había acompañado en vida. Eso es mística de resistencia.
Lo secuestraron el 15 de enero de 1976, a la salida de EPEC, antes incluso del golpe del 24 de marzo, prueba de que la cacería ya estaba en marcha. Lo llevaron al Centro Clandestino de Detención “Campo de La Ribera, donde fue asesinado poco después. Intentaron borrarlo. No pudieron. Alberto Caffaratti es parte identitaria fundamental de este gremio, de la memoria que no se negocia y del ejemplo que sigue caminando.
ALBERTO CAFFARATTI — PRESENTE
AHORA Y SIEMPRE




