Secretaría de Derechos Humanos
Hoy, a 50 años del golpe de Estado cívico-militar más sangriento y genocida que haya conocido nuestro pueblo, no solo recordamos, también denunciamos, señalamos y nos plantamos. Porque la Memoria, la Verdad y la Justicia no se negocian. Se defienden en la calle, con organización y con lucha.
Nada de lo conquistado hubiera sido posible sin la lucha incansable de nuestras Abuelas, Madres, H.I.J.O.S. y Familiares, sin la militancia de miles y sin un pueblo que enfrentó la impunidad cuando muchos pedían silencio. Porque frente al terror hubo coraje, y frente al olvido, memoria activa.
Esta nota lleva por título Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos – Córdoba porque hoy es imprescindible reconocer a ese colectivo de compañeras y compañeros que desde hace más de 25 años sostienen la lucha con coherencia, compromiso y presencia en cada conflicto de nuestro pueblo.
Porque la Mesa no aparece solo el 24 de marzo, está donde hay ajuste, donde hay despidos, donde se destruye la educación pública, donde se vacía la salud, donde se criminaliza la protesta y donde se pretende disciplinar a quienes luchan.

Y tenemos que decirlo con total claridad, hoy el gobierno nacional impulsa un modelo que no solo recorta derechos, sino que además habilita discursos peligrosos. Se relativiza el terrorismo de Estado, se intenta instalar la teoría de los “dos demonios” reciclada, se cuestiona la cifra de los 30.000 y se ataca sistemáticamente a los organismos de derechos humanos.
No es un error. No es ingenuidad. Es una decisión política.
Es el intento de reescribir la historia para justificar el presente. Porque para avanzar con el ajuste, la entrega y la represión, necesitan una sociedad sin memoria, sin organización y sin capacidad de respuesta.
Frente a eso, la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos es una trinchera. Es un espacio que no se calla, que no se arrodilla y que no negocia principios. Es memoria activa, es organización popular y es una herramienta concreta para enfrentar el retroceso en materia de derechos.
Porque no alcanza con resistir, hay que confrontar, hay que señalar, hay que organizarse y hay que seguir construyendo poder popular para frenar este avance.
Por eso escribo estas líneas, porque como cordobés, trabajador y militante gremial, no solo siento orgullo, siento la responsabilidad de estar, de acompañar y de defender estos espacios que son garantía de memoria y de lucha.
Un reconocimiento especial a ese “motorcito” incansable que sostiene la Mesa, a quienes coordinan, organizan y ponen el cuerpo todos los días, incluso en los momentos más difíciles.
Hoy más que nunca:
¡SON 30.000!
¡FUE GENOCIDIO!
¡NO AL NEGACIONISMO!
¡BASTA DE AJUSTE Y REPRESIÓN!
¡NUNCA MÁS!
¡QUE DIGAN DÓNDE ESTÁN!
30.000 COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS DESAPARECIDOS, ¡PRESENTES! AHORA Y SIEMPRE.
Alfredo SEYDELL
Secretario de Derechos Humanos




