Secuestrado el 24 de octubre de 1977 en su domicilio · Asesinado en el Centro Clandestino de Detención La Perla
Electrum Especial, a 50 años del golpe. Hay compañeros que sostienen la resistencia en silencio, sin buscar protagonismo, pero siendo imprescindibles. José Nicolás Brizuela fue uno de ellos. Su compromiso no se medía en discursos sino en acciones concretas, en la tarea cotidiana de sostener al gremio y a sus compañeros en los momentos más difíciles.
Trabajador del Taller Electromecánico de Villa Revol, desarrollaba tareas livianas por cuestiones de salud. Pero esa condición nunca fue un límite para su militancia. Cuando la dictadura avanzó con toda su violencia, José asumió con coraje el rol que hacía falta: distribuir comunicados de la Conducción en la Resistencia, hacer circular la palabra cuando querían imponer el silencio, y participar de las colectas solidarias para sostener a las familias de los compañeros perseguidos, presos y desaparecidos.
Esa red invisible, hecha de compromiso y solidaridad, era parte esencial de la resistencia. Y fue precisamente eso lo que los genocidas intentaron destruir. Lo secuestraron el 24 de octubre de 1977, en su casa y frente a su familia, buscando no sólo llevárselo a él, sino también sembrar el terror.
Lo trasladaron al Centro Clandestino de Detención “La Perla”, donde fue asesinado. Durante décadas, su ausencia fue parte del dolor abierto de nuestro gremio y de su familia. Intentaron desaparecerlo. Intentaron borrar su historia.
Pero no pudieron.
El 18 de marzo de 2026, después de casi 49 años, sus restos fueron identificados en los terrenos de La Perla. Ese hallazgo no es un cierre: es un acto de justicia, de memoria y de verdad. Es la confirmación de lo que siempre supimos: que José Nicolás Brizuela fue víctima del terrorismo de Estado, y que su ejemplo sigue intacto.
Porque compañeros como él no desaparecen. Vuelven en la memoria, en la lucha, en cada gesto solidario que mantiene viva la organización.
José Nicolás Brizuela es parte de la historia de Luz y Fuerza, de la resistencia y de la memoria que no se negocia.
JOSÉ NICOLÁS BRIZUELA — PRESENTE
AHORA Y SIEMPRE




