“Cuando los pueblos agotan su paciencia, hacen tronar el escarmiento”
El 1º de julio conmemoraremos el 52º aniversario del paso a la eternidad de Juan Domingo Perón. Desde ese día, su figura no sólo ha trascendido sino también se convirtió en un mito transversal e ineludible.
Este es un buen momento para revalorizar la organización de los trabajadores y los ideales de bienestar general. Su memoria convoca a las distintas generaciones a encarar el presente manteniendo siempre como horizonte una patria afirmada en la justicia social, independencia económica y soberanía política.
A más de cinco décadas de aquel día “D” para la Argentina, la conmemoración de la desaparición física del general Perón no debe ser un simple ejercicio de memoria nostálgica, sino un hecho de construcción política con sentido nacional.
El peronismo como clave de lectura contemporánea
La irrupción de Perón en la escena política en la década del 40 reconfiguró el tejido político, social y económico del país. Su doctrina, sintetizada en las tres banderas históricas, estableció un nuevo contrato social.
Perón hizo lo que postuló políticamente: hacer lo que el pueblo quiere y defender un solo interés, el del pueblo.
Su último gobierno enfrentó el complejo desafío de arbitrar entre las tendencias opuestas de su propio movimiento. Su fallecimiento dejó un vacío y un movimiento fragmentado, antesala de los siniestros años de la dictadura que sobrevendría en 1976. En estos años de democracia, el peronismo demostró capacidad de adaptación y supervivencia al albergar en su seno corrientes que van desde el neoliberalismo hasta los gobiernos de matriz nacional-popular.
Recordar a Perón es volver a las fuentes de la dignidad y la movilidad social ascendente. Sin embargo, más allá de los antagonismos que despierta, existe un consenso absoluto: es imposible gobernar, legislar o entender la dinámica social de la Argentina actual sin debatir, transmitir o reconocer las ideas de Juan Domingo Perón.
Su legado no hizo más que institucionalizar un lenguaje político que el país sigue hablando hasta el día de hoy.



