La historia demanda sensatez y coraje

Cada 9 de julio, la memoria retorna a la Casa de Tucumán para revivir aquel acto supremo que fue la declaración de la independencia argentina. Aquellos hombres y mujeres entendieron inequívocamente que la libertad se conquista y que la soberanía es un ejercicio diario.

Hoy la historia vuelve a demandar valentía, convicción y sensatez, y nos recuerda que un país mejor se forja con los valores que nos legaron nuestros próceres y no con cantos de sirena.

El eco de Tucumán resuena con más fuerza

Héroes inolvidables como el libertador José de San Martín, Manuel Belgrano, Güemes, habían exhortado a declarar la independencia absoluta de toda dominación extranjera; ellos, como tantos otros patriotas, pelearon a pluma y espada, incluso con ollas de agua hirviendo, para materializar esa noble y maravillosa ambición. Fue el Congreso de Tucumán, el 9 de julio de 1816, quien plasmó la independencia en el papel y en los hechos, proclamando la ruptura formal de la dependencia política de las Provincias Unidas con la monarquía española.

Pero a lo largo de nuestra historia se han repetido los desaciertos y una vez más hemos caído en la incertidumbre y desventura.

Alguna vez dijo San Martín que arruinar el país es traicionar a la patria. Doscientos años después nos gobiernan los mismos personajes que responden al coloniaje doméstico y foráneo con los que venimos luchando para que no entreguen todo lo que tiene esta fecunda nación. No será la primera vez que traicionan los intereses argentinos. La historia irá juzgándolos a su turno.

Duele pensar cómo hemos pasado de aquel hito patrio que fue parte de un plan continental de liberación, a un modelo de enajenación y dependencia. Hemos pasado de una acción en unidad a una división que nos enfrenta en la pobreza. Para muestra basta un botón.

Parafraseando al célebre pensador Arturo Jauretche, en el pueblo hay argentinos que suben al caballo por la izquierda y bajan por la derecha.

Todavía hoy no dejamos de sorprendernos, tal como en su momento lo observó agudamente el propio Jauretche que, en uno de los territorios más ricos de la tierra, “vive un pueblo pobre, mal nutrido y con salarios de hambre. Hasta que los argentinos no recuperemos para la nación y el pueblo el dominio de nuestras riquezas, no seremos una nación soberana ni un pueblo feliz”.

FELIZ DÍA DE LA INDEPENDENCIA, FAMILIA DE LUZ Y FUERZA

¡VIVA LA PATRIA!