A ESPALDAS DE LOS TRABAJADORES

Una vez más, los trabajadores y trabajadoras, activos y jubilados, asistimos a decisiones tomadas a espaldas del pueblo trabajador. Un sector del Senado de la Nación votó la llamada “Ley de Modernización Laboral” sin consulta ni debate real, ignorando deliberadamente a quienes sostenemos con nuestro esfuerzo el funcionamiento cotidiano del país.

Para quienes formamos parte de Luz y Fuerza, estas decisiones no son ajenas ni abstractas. Sabemos que cada intento de flexibilización, cada ataque a los derechos laborales y previsionales, impacta directamente sobre un modelo de trabajo que históricamente defendió la dignidad, la estabilidad y el carácter social de los servicios públicos. No se trata solo de una reforma: se trata de un proyecto que busca debilitar al movimiento obrero y convertir derechos en privilegios.

Este nuevo avance se inscribe en una política de entrega de nuestras riquezas y de retroceso sobre conquistas que fueron construidas con años de lucha, organización y compromiso colectivo. En Córdoba, una multitud se expresó en las calles para rechazar esta reforma y defender el trabajo como pilar de justicia social. Esa movilización es parte de una tradición que en Luz y Fuerza conocemos bien: la de no mirar para otro lado cuando se atacan los derechos de los trabajadores.

Pero la pelea no se limita al plano nacional. En nuestra provincia venimos enfrentando otros atropellos impulsados por el Ejecutivo provincial, como la mal llamada “Ley de Equidad Jubilatoria”, que una vez más pretende que el ajuste recaiga sobre quienes trabajaron toda su vida y sobre los jubilados, pilares fundamentales de nuestra organización.

La historia de Luz y Fuerza es clara y contundente. Nunca nadie nos regaló nada. Cada derecho, cada conquista y cada mejora en nuestras condiciones laborales fue producto de la lucha colectiva y de la unidad con otros sectores del campo popular. Somos conscientes de que los únicos garantes de nuestros derechos somos nosotros mismos, organizados y solidarios, junto a la comunidad que reconoce en los servicios públicos un derecho y no una mercancía.

Son tiempos difíciles, pero no desconocidos para nuestro gremio. Como tantas veces, será la organización, la lucha y la unidad las que nos permitan atravesarlos. Con la convicción de siempre, con la responsabilidad que nos caracteriza y con la fuerza de una historia que nos respalda, Luz y Fuerza seguirá de pie, defendiendo el trabajo, los derechos y la dignidad de sus trabajadores y trabajadoras.

JORGE MOLINA HERRERA / SECRETARIO GENERAL